1. No hay una dieta para la longevidad, pero todos ellos suelen comer poco (algunos de ellos dejan de comer cuando han llegado al 80% de su saciedad o usan platos más pequeños). Por ello, la recomendación sería, reducir las calorías de nuestra dieta.
2. Beber vino de forma moderada. En Cerdeña, Italia, una de las zonas azules, toman dos vasos al día de un tinto producido allí mismo que tiene un alto porcentaje de antioxidantes.
3. Una dieta rica en verduras y frutas. Comer legumbres, arroz, tofu y nueces.
4. No hacen deporte (en el vídeo él mismo dice que eso parece, desde nuestro punto de vista, una completa locura), sino ejercicio moderado incluido en sus hábitos de vida y se organizan para ello. Es decir, no es que hagan una hora de estiramientos por la mañana, por poner un ejemplo, sino que dan largos paseos por el monte como algo que disfrutan con la familia, en el caso de un grupo de adventistas de Loma Linda, California; o se sientan y se levantan con muchísima frecuencia, en el caso de las mujeres de las islas japonesas de Okinawa (no usan sillas).
4. Cada una de estas culturas dedica un tiempo a reducir el ritmo de la vida diaria. Dan Buettner afirma que el estrés provoca una respuesta inflamatoria en nuestro cuerpo que se asocia a muchas enfermedades cardiovasculares y otras degenerativas como el Alzhéimer. Relajarse durante 15 minutos al día reduce esta inflamación.
5. Tener un propósito vital. En uno de los casos, una anciana de Okinawa, tenía el objetivo vital de ver crecer a su tataranieta. Dan Buettner dice que esto les aporta siete años de esperanza de vida extra, por lo que la motivación se configura como un factor muy importante.
7. El fundamento de todo esto es cómo se relacionan. Sus familias tienen especial importancia. Cuidan de sus hijos, de sus padres. Las personas mayores tienen un papel relevante socialmente, no dejan de hacer cosas por ser mayores.
8. Pertenecer a una comunidad espiritual. Algunos rezan y otros veneran a sus antepasados.
9. Y lo más importante es que pertenecen a la tribu adecuada, es decir, han sabido rodearse de gente que le conviene. El investigador afirma que si te rodeas de gente obesa, es más fácil que a la larga acabes contagiándote y volviéndote obeso. Pero si, en cambio, te relacionas con gente a la que le gusta salir al campo, jugar a los bolos y comer bien, eso mejorará a la larga tu longevidad.









